Fiebre Latina
Sacude música iberoamericana al noreste de la Florida
Por Gonzalo Salvador y Marisella Vega
The rhythm of salsa shakes the room as the couples dance to the sound of the timbales, trumpets and bass. Eddie Suero, with mastery, follows the beat of the music, spins around the dance floor and prepares for his next step.
Pero Suero no es un bailarín profesional compitiendo en un show de televisión, sino un miembro de DSX, un grupo de bailarines de salsa que se reúne todos los lunes en la noche en el salón de baile Pharcyde en Arlington.
"Bailo porque me divierto y me mantiene en forma", dijo Suero. "A veces pareciera que una persona sólo vive para trabajar. Bailar me relaja y me mantiene feliz".
Cada vez más personas están inscribiéndose en clases de baile que se especializan en ritmos latinoamericanos como la salsa, el merengue, la bachata y hasta el tango.
"Durante los últimos años, hemos tenido un incremento en el número de estudiantes", indicó Angie Brito, una instructora en el estudio de baile Pharcyde.
Suero, oriundo de República Dominicana, dijo que ha bailado en Jacksonville por varios años, y ha visto un aumento en el interés por la música tropical.
"El movimiento de la salsa está llegando a Jacksonville. El fenómeno es muy grande", indicó Suero.
Isaiah Meders, propietario del local, prevé más interés en los bailes latinos en el futuro cercano.
"Estoy apostando en eso", dijo Meders, quien abrió su primer estudio de baile en Jacksonville hace ocho años.
Ahora sobre120 personas aprenden a bailar algún ritmo latino en su estudio. Incluso cada domingo, se ofrece clases de salsa y también una sesión de baile social.
"La cultura latina es positiva para los americanos. Parte del interés en la salsa se debe a la influencia latina", explicó Meders. "Pienso que también la televisión ha causado un gran impacto en el aumento de la popularidad del baile".
Rionda Mitchell, quien asiste a las clases de salsa cada lunes, dijo que volvió a bailar después de ver el popular show de televisión "Bailando con las Estrellas".
"Bailaba en le sur de la Florida por algunos años", dijo Mitchell. "Dejé de bailar por un tiempo cuando vine a Jacksonville, pero después de ver el programa quise continuar".
Las competiciones de baile no son lo mismo que un grupo de gente bailando en una discoteca, aclaró Meders.
"Hay dos entidades diferentes: baile social y competición", explicó Meders. "En competición uno memoriza lo pasos. El baile social es espontáneo".
La escuela de baile de Meders también ofrece clases gratuitas de salsa en colegios locales como son la Academia A. Phillip Randolph y el colegio magneto Dernell Cookmen.
"Somos una organización de arte sin fines de lucro", dijo Meders. "Nuestra misión es ayudar a la comunidad. Tenemos programas de alcance a la comunidad".
Jeremy Painter, de 18 años, quien comenzó a bailar en su escuela secundaria después de que escuchó del programa de Meders, dijo que al principio no le gustaba la salsa, pero que ahora disfruta mucho bailarla.
"Bailar no tiene límites. Es la libertad de interpretar la música de una manera positiva", dijo Painter.
Un trozo del Caribe en San Agustín
Cada viernes y sábado en la noche, los sonidos de la música tropical se pueden escuchar a través de las calles coloniales y el fuerte español. Quizás no sea el colorido Viejo San Juan en Puerto Rico, o el malecón en la Habana, pero San Agustín ofrece a los visitantes y residentes una muestra del Caribe y su música.
A unos cuantos metros del histórico Puente de los Leones en el centro de San Agustín, las parejas bailan al ritmo de la música de Luis Mario Peral y su orquesta.
De miércoles a domingo, Peral toca jazz latino en el Habana Village Café, el restaurante que abrió junto a su esposa hace nueve años.
Muchas de las personas que van a este establecimiento bailan la música cubana, puertorriqueña, italiana, brasileña y norteamericana que toca la banda de Peral.
"Es un lugar familiar, en donde los niños pueden venir junto a sus padres y aprender alguna de nuestras tradiciones", indicó Peral.
Unas cuantas millas al norte de Habana Village Café, también se escucha el ritmo de salsa en el restaurante Café España. Francesca Zarra, la instructora de baile, está contenta de enseñar una vez por semana bailes latinos junto a su esposo Nick, en este restaurante que cada domingo por la tarde se transforma en un salón de baile.
"Es buen ejercicio, y también es bueno para el corazón, lo fortifica", dijo Zarra, refiriéndose a un estudio realizado sobre los beneficios del baile que fue publicado hace algunos años por la clínica Mayo.
Cuando tenía 20 años Francesca Zarra estaba en una escuela de ballet en Boston estudiando para convertirse en una bailarina profesional. Fue allí cuando conoció a su esposo Nick Zarra, un bailarín profesional.
Hoy en día, los dos bailan por gusto y por salud. Disfrutan enseñar diferentes bailes, incluyendo el swing, la polca, el waltz, el shagg de Carolina del Norte, el tango, el bolero español, el paso doble, el cha-cha cubano, el merengue y los bailes en grupo.
Francesca tiene 85 años y Nick, un vice abuelo, tiene 82 años.
Nick Zarra aboga por el aprendizaje de nuevos bailes como un instrumento para conocer diferentes culturas, e incluso, como una manera para saber más de su propia cultura.
Zarra, alistándose para otra pieza, coloca un CD de un show en donde él y Francesca bailaron como profesionales.
"Es tango argentino", señaló Zarra. "A la gente le encanta. Quieren ver arte, cultura, y como se baila. Y también quieren bailarlo".
Desde flamenco hasta el tango
Al ritmo de bulerías, un tipo de flamenco rápido, cinco mujeres zapatean el piso con movimientos sincronizados.
"Con el flamenco o uno se obsesiona o lo odia", dijo Naomi Vail, instructora de flamenco y una de las fundadoras de la Sociedad de Flamenco del Noreste de la Florida.
Vail, ha enseñado flamenco por siete años en Jacksonville. Ahora ofrece clases cada miércoles y sábados en Boleros, un estudio de baile en Atlantic Boulevard.
"Me gusta las emociones y la música", indicó Erin Hutchis, estudiante de Vail que aprendió sobre flamenco durante un viaje a España. "Flamenco es una expresión de la cultura hispana".
Para Lebritia Sindija, quien desde noviembre del 2005 enseña tango dos veces por semana en Neptune Beach, bailar es sobre el alma y el espíritu.
"La música es algo que me habla a mí y a mi alma. Encuentro el baile muy liberador y muy expresivo", indicó Sindica. "Tango es muy sensual, erótico y apasionado".
Y para Isaiah Meders bailar es más que una profesión, un deporte o un pasatiempo.
"Para nosotros es una religión", concluyó Meders.


